La desesperación del hombre

Desesperados
nacen
se multiplican, se propagan, se transforman
y un instante después
se han muerto
y ascienden y dejan
viciosas
inmateriales
intangibles
infinitas
semillas en la soledad
en el vientre de la página
silbando, aleteando, cielos tristes
y yo sin harpas de ángeles, solamente
chillidos de cuervos. y a veces
aunque sea una copa de universo
para beberse de un solo trago
o tal vez la extraña condición de escupir mariposas negras
pidiéndole perdón a la madre tierra
por invadirla como un parásito equistosomatico
por haber traído a este mundo
¡pura sarna y sufrimiento!
¿no lo crees? ¿o no lo aceptas?
¿Quién tiene la culpa de que ya casi no haya corales en el mar?
es el año 2019. La humanidad se ha convertido en una puta maquina
Solo quiero dejar testimonio de que aún estamos vivos
Al cantar
————al soñar
———————al navegar
————————————-en la tempestad
con el alma llena de telarañas y mugre
en busca de un poema que no termine nunca
un poema de lágrimas discretas
un poema que deje su aroma en el tiempo
un poema para vivir
juego prodigioso a unos pasos de la sublime iluminación
colgado como chango de la corbata de Dios
los brazos de pronto toman vida, y me hablan, me dicen mil cosas
me asfixian entre paisajes, estructuras mentales, tijeras
corazón galvanizado por tanto sentir
ciclo infinito de la histeria que se cultiva al pensar
reír, llorar, dormir, vivir, comer, cagar
y levantarse para caer
y caer para levantarse
hasta pegar un brinco tan alto que superemos todas las estrellas que se alcancen a mirar
y así, tan solo por un momento
latir.

Dulce despertar en las entrañas del sueño

La bañera como un barco te mecía en el tiempo.
-Francisco Álvarez Koki

No tengo ninguna aspiración en esta vida,
Tampoco tengo una bañera para quedarme a vivir.
Lo único que me inquieta es esta ardiente sed de expresión verbal,
No sé volar. más bien tiendo a hundirme bajo tierra,
y desde abajo escribo mis peores poemas
los cuales siempre son mejores. Moriré Joven
porque los poetas siempre tienen que ser jóvenes
así como Rimbaud antes de volverse esclavista. Moriré joven
pero no en París, mucho menos en Palais-royal,
moriré pronunciando mis últimos versos
en una huerta que nadie conoce.