Bolsilas llenas de piedras

Este poema lo encontré
en la ventana
sinceramente buscaba el unicornio azul
no me conformo con un puñado de espejismos sonámbulos
siento los bolsillos pesados, llenos de piedras,
arrastrándome hacia abajo , hasta los suburbios insospechables
del pequeño pueblo, con hermosas iglesias
y una ruiseñor que todos los días se pregunta
porque decidiste no volver al parque
¿Porque decidiste no volver al parque?

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Atardecer sin sombra

Esta tarde se murió mi sombra y no lloré
ni puse un pie al otro lado
ni navegue en las recurrentes distancias de la soledad
me quedé a esperar el día en silencio
como queriendo no existir por un instante.
Transcender más allá de mi mismo
mientras el cuerpo se desvanece
como en el cielo las nubes
cuando rompen a llorar
sobre la tierra.
¿Qué me deparará el tren cuando se vaya
y se haya retraído todo signo e idea expresable
y las divergencia posibles entre lo que se vive y lo que se sueña?
¡Mira el fruto infinito! ¡Se está pudriendo en la rama más alta!
nadie podrá beber de su néctar
y todo será abstracto al intentar nombrarlo.

Ventana abierta

La ventana se abrió de golpe

derrotada por la tempestad.

Los perros callejeros aullaron

temerosos, buscando refugiarse

debajo de algún automóvil.

Yo me paré a cerrar la ventana

pero después me arrepentí,

y decidí dejarla abierta para siempre.

Aunque las gotas que se filtraban

casi no me dejaban dormir,

bramando por todas partes

sus lamentos de agua.

Ven. Ven.

Ven. Ven. Ven yendote. Ven a ti.
Ardiente oscuridad. oculta golondrina
transfiguración de los días.

Móvil tierra de nostalgias donde echamos raíz
prolongandonos para vivir eternamente
o al menos olvidarnos de la muerte.

Ven. Ven. Ven yendote. Ven a ti.
probeta del espiritu, vestido de los sueños,
lejano organo de mi cuerpo.

Hoy

Hoy el viento baila junto a mí
los luceros recién infinitos dan vueltas
tentando la montaña a moverse contra el límite
aire que habla y dice más palabras de las que hay
guerrero siguiendo con su inevitable destino
divinidad que no deja de secarme la vida
embriagada de tiempo y eternidad.
no pueden sentir esta sensación
porque es lo que se siente ser yo,
espíritu chispeante en el horópter
fracaso rotundo del corazón
pies resbalando sobre el pensamiento
cachorrito perdido en un barrio triste
aullando a la luna. Temblando de frío.

Iría

No miras mas la noche
te quedas hermosamente callada
con tu mirada de puerta a medio abril
ya lejos para siempre del mundo.
¿Quien te hizo así tan cristo?
Iría a la fecha en que lloraste
para recoger tus lágrimas
y mirarlas como un espejo.
Iría cerca de tu alma
sedienta de infinito
para abotonar el vacío
de tu corazón.

La tragedia del siglo 21

El hombre se ha convertido en máquina.
Una lagrima cae pero se queda congelada
unos ojos me miran pero son ciegos.
Me quedo solo con el alma transformándose
asfixiado de vivir atrapado en esta prisión
idéntica a la de otros hombres
que viven hoy y son tan prisioneros como yo
sin nisiquiera darse cuenta o detenerse a pensarlo.

El reposo del fuego ya no toma forma en los desiertos
las siluetas ya no van formando palabras en el aire
muy lentamente, casi imperceptible, algo así como un parpadeo del mundo
o cualquiera esas otras cosas enormes de las que formamos parte.

ahora el febrero se ha roto en trozos de conciencia. Se desvanece la tierra
el hombre se convierte en poesía y la poesía en texto y el texto en idea
y la idea en nada. Pero… De vez en cuando
las cosas dispersas se reúnen
para durar eternamente.

¡Alguien le lanzó un arpón a la ballena!