Trazos en el vacío

O vienes o vas
O vienes y vas
O siempre estás
Inmovil y llorosa
Como un árbol
A punto de dar
El fruto béndito.

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Poesía

Llega la melancolía del invierno
y se me vienen a la mente los recuerdos
de ayer cuando corríamos libres
y nos mecíamos en el tiempo
como una hamaca en la playa,
iluminados por una luz silenciosa
que ya no se refleja en nuestras miradas.

Mírame ahora, tan lejos de mi.
Ahogado en esta maldita sumisión
de dormir con enumeraciones en la cabeza
incapaz de sentir algo que me haga feliz
incapaz de escribir todo lo que siento
porque aborrezco este sentimiento
de ansiedad y desesperación, de dolor y lejanía,
encerrado en una puta oficina
demasiado pequeña como para retener mi alma.

Pero bueno, a quien le importa lo que siento yo
yo, que solo soy, uno entre millones y millones
yo, que solo soy, un poeta en estos tiempos
donde la gente ya no necesita a los poetas
y si los necesita ni siquiera es consciente de ello.

Bah! Todo me causa un tedio casi insuperable
esta existencia sólo es un ciclo dentro de otro ciclo
sin ningún propósito más que el de prolongarse.
No existe un camino más largo que el nuestro
nos pesan los pájaros anidados en el vientre
nos pesa la espiral en la que espiramos eternamente
y vivimos enterrados en un sueño
y naufragamos en la memoria
y cuando por fin despertamos
ya es demasiado tarde.

Hoy estoy rendido ante la certeza
de que la verdad es solo un anhelo del hombre,
Hoy me siento enraizado con la eternidad.
Hoy soy, el que soy, el que fui, y el que será.
Y me incorporo de pronto a la realidad transitoria
de vivir y nacer en cada momento.
y Escucho un automóvil viejo que pasa haciendo ruido
y un perro que ladra (o llora) en alguna azotea,
y yo aquí, sentado, espero una llamada en el teléfono
una llamada de nadie, una llamada que responderé
condicionado como un perro con una campanita.
y cuando me llamen preguntaré los mismos datos
y resolvere las mismas dudas insustanciales
y al final de la llamada
Diré ¡Gracias! Así, sin esencia,
igual que el perro ladra sólo en su azotea
igual que las gallinas cacarean.
Y seguiré y seguiré repitiendo los mismos procesos
en innumerables ocasiones
porque de eso y solo de eso se trata esta vida sin ningún sentido
no importa cuantos golpes nos demos en el pecho
los molinos siguen girando…..

Este mundo me duele en todo el cuerpo
Padezco una conciencia lúcida
que es la enfermedad más terrible que he contraído.
Pienso en la temible oscuridad de la muerte
y en los rostros que nunca regresan.
Pienso en la acumulación de tantos sueños
y miro hacia el horizonte que se aleja.
Pienso tanto que pienso en porque pienso
y de tanto pensar me vuelvo irreal
y se me cae la piel y me convierto en pensamiento.
Pero nada de lo que pienso vale la pena, ni un poco.

y escribo sin saber porque escribo
así como cantan los pájaros al amanecer
a ciegas, nada más por derramar un color en el aire.

Y vivo sin saber porque que vivo
y viajo como un navío que va de puerto a puerto
repitiendo un mismo destino.

Y por alguna razón extraña
justo en este preciso instante
recuerdo la sonrisa de mi abuelo,
que era como un árbol inmenso.
y me dan unas ganas hermosas de reír y llorar
Y pienso en algo que quizás valga la pena
al menos un poco, casi nada.
La vida es más corta de lo que pensamos,
Deberíamos aprovechar cada instante
al lado de nuestros seres amados.
Porque quién sabe, si nos veremos al otro lado.
Quien sabe, si hay otro lado.

Poemario. Sangrante Luna. Parte VI

Podrá ser que estamos encerrados en una oficina
ahogados entre ennumeraciones absurdas,
pero siempre hay una parte intima de nosotros
que permanece intacta y viaja en otro tiempo.
Es un ser que no nos pertenece, sino que dormita
en el fondo de nuestra propia sombra.
Es un breve aliento que nos permite transitar
más allá de la realidad palpable.
Es un rocío de luz que inunda las tinieblas.
Es un árbol que canta, es un piedra que llora.
Es un pájaro azul que se va y regresa.