Los confines de la herida

Romperán las olas de mi voz

se escapará el mundo

a través de una fuga en el aire:

transitivo desdén de lo caótico

hacia los confines de la herida absoluta.

Los cerros con su pijama de humaredas

agazapados, sin recuerdo, volverán a soñar 

con ser diminutos hombres

capaces de darle sombra a la eternidad.

Irá en fuga interminable la noche

por todo este paisaje sin fondo,

cederán las olas, mi voz, el mundo,

todo colgará como un recuerdo

en las galerías de la muerte,

sólo permanecerá de pie

esta piedra que jura ser un hombre.

Yo seguiré siendo nadie.

*