El Fruto

No váyase a secar en tu manos
ese fruto que dado te fue
comelo ahora o entierralo en el aire
para que nazca otra vez
surtiendo el pretérito silencio del perro triste que vive en la azotea.
Llévote conmigo, undiendonox juntos
en el oxico mismo de la et3rnidá.

¿Hasta donde? Me preguntas
temo tu temor flanco débil e inmortal
sequía incansable del corazón
pidiendo adioses viriles y amazóníricos
que permitan dormir y labriegar
mientras la onda ballena
hablando en nuevos idiomadres
cosmosidades lenguagicas
provenientes de las sexys nubes
pide perdón por vibrar tan azul.

Pero dime, dime, dime, dime
ya dime, neta por favor dime
¿No bajaron en el ocaso a caso arribandose?
¿y entonces? ¿porque están tan lluvia hoy?
mejor estense más mañana
y menos caparazón.

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