Tedio

Enfadado de vivir.
Con el candado del alma.
Cerrado.

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Vivo

De pronto me siento vivo.
Es como si hubiera estado inmerso en un profundo sueño.
Toco mis frías manos y siento su textura,
veo mis dedos mordidos y mis uñas diminutas
escucho mi respiración y mis latidos.
Me siento como un pájaro que vuela por primera vez,
ahora lo entiendo, la vida no es un sueño,
la vida es un despertar.

Sin darme cuenta me voy lejos
Sin ver la vida que me rodea,
Sin poder echar raíces en la tierra.
Hasta que caigo desde el cielo
sobre mí mismo, o me quedo dormido,
cansado de esperarme.

No estoy aquí, ni estoy allá,
estoy en otra parte dónde sólo yo sé llegar.
No siento calor, ni frío ni nada,
se me van cayendo la piel y las cortezas.
Me estoy haciendo aire.

Tal vez un día encuentre lo que busco.
Tal vez un día ya nunca volveré.
No lo sé. No lo puedo saber.
Sólo me queda esperar en silencio
hasta que llegue el amanecer.

Poesía – Al borde del borde

Blancas estrellas duermen sobre tu regazo de nubes
¿Que puedo decirte? Mirarte es como ir a la playa
siempre encuentro tu imagen, entre libros desconocidos
bajo la cama
en las pipas, en las manzanas,
y en los anteojos dormidos
que ya casi nunca te pones. Ya se fueron todos,
solo quedamos tu y yo solos
en el centro de la fiesta donde hay otro centro de otra fiesta
más propia, más íntima, más real,
y perdoname amor, p0rn0 haber escrito versos lo suficientemente bellos,
lo único que me quedan son estos ecos,
ecos de los ecos, tengo la ternura ahorcada con una cuerda de tenis
pero tengo imagenes que nunca has visto y colores que no se pueden pintar
golpeando las puertas de los sueños, sentados al borde del borde del borde
nos tocamos como un guitarrista toca un acorde, o quizás, como un acorde toca a un guitarrista,
el otro día escribí un verso que casi te hizo llorar
y me dieron ganas de no volver a escribir nunca más,
mis pantalones están colgados en el cuello de un cisne rosa,
tus pechos son un panal de luz
donde se alimenta mi mundo,
los poetas muertos, escribieron casi todo en esta vida,
pero nunca te encontraron a ti,
aunque quizás si, a tu hermana, la otra, la que existio en otros tiempos,
en cambio tu eres de un tiempo que todavía no ha llegado,
por eso cuando les hablo de ti casi nunca me entienden,
a la gente le gusta más la poesía de los muertos
eso es una realidad dificil de confrontar,
solo me queda esperar en silencio,
hoy no me conocen, pero cuando me vaya,
me extrañarán.

Campanas y petalos marchitos

Alguien toca las campanas al amanecer,
van cayendo las horas como pétalos marchitos,
miro a través de la ventana;
cuánta soledad veo en la calle….
más tarde esta misma calle será transitada,
pienso en toda la gente que vendrá,
algunos con la prisa de llegar a sus trabajos
otros con la prisa de llevar a los niños a la escuela
y los más jóvenes con la prisa de vivir.
somos tantos que no podría faltar ninguno
todos nos parecemos más de lo que creemos,
por eso siempre comienzo hablando de mí
y termino hablando de nosotros,
siempre con una mano dibujando el destino,
siempre girando en torno a la nada como un molino.

Ciruelas

Recuerdo aquella noche
Cuando me nacían ciruelas en la cabeza
Bajo el sol que se asomaba con afán de iluminar el día
Entre fuentes y jardines asoleados
En este mundo que gira y se transforma.

Ahora veo que hay un muerto sembrado en mi sombra
Está pálido y se parece al sueño y al olvido
Y suelo sentir su memoria como si fuera mía
Y casi puedo acostarme sobre sus cenizas lejanas.

Exploró en los laberintos que nunca terminan
Buscando algo que no se puede encontrar
Son talvez, los libros perdidos de alejandría
O los poemas que nunca fueron escritos.

Voy caminando a ciegas por el camino infinito
En el que todos caminamos alguna vez,
El camino del arriero,
El camino del indeciso,
El camino del errante condenado a caminar de por vida.

Oh cómo me gusta estar aquí
He llegado por fin, a esta casa,
De paredes heridas, de sombras cansadas,
A esta casa que no es de nadie.

EGO

Tengo tantos sueños que no he cumplido,
no puedo irme así como así, ni aunque quisiera,
mi poesía es un balazo al corazón del siglo,
tal vez jamás notaran mi presencia,
pero un día llorarán por mi ausencia.

Algunos días me he amado, y otros, que son los más,
me he odiado más que a nadie
en todo el mundo. Solo por el terrible crimen de ser yo,
harto de cantar y cantar, involuntariamente,
como si Dios hubiera trazado mi destino.

Los ángeles me rodean para ver lo que canto
porque no habían escuchado nada parecido en años,
el silencio amanece en mi voz,
casi nunca en la vida me he repetido, y cuando me repetí
fue solo por capricho.

Yo tengo la palabra que nunca fue dicha
yo tengo la palabra que es como un milagro
y si nadie lo advierte, y si nadie lo comprende,
¿A mi que me importa?

No hay nada mejor que el olvido,
me gustaría que todos mis poemas fueran quemados en una hoguera
para que nadie los leyera nunca,
porque en el olvido las cosas se mantienen más puras.

Siento tanto fuego adentro de mí,
me quema, me lastima, me consume,
se alimenta de mí y me hace daño,
pero al mismo tiempo
yo también me alimento de sus llamas.

En la parte más alta de un sueño
encontré un epitafio que tiene escrito lo siguiente;
Aquí yace el poeta de las tempestades,
murió en un día azul de invierno,
y desde allá abajo, sigue cantando en silencio,
sin remedio, sin tregua,
desnudo y palpitante.

Oryx

Justo en este momento.
En medio del sahara.
Un oryx es devorado vivo
por una jauría de hienas,
algunas le arrancan las patas
otros las orejas, y hasta las nalgas,
van devorandolo poco a poco
mientras grita desesperado,
en sus ojos puedes mirar que ya está resignado a morir
es como mirar a la muerte desnuda,
se mantiene inmóvil, sin luchar,
pareciera que nació solo para esto
para manchar los dientes de las hienas con su sangre,
para alimentar a la jauría, para ser presa
para morir.

II

Enfrente del sangriento suceso, un hombre morboso
que trabaja para Natural Geographic, graba con su cámara,
mientras tiene una erección.

¿Cómo puedes amarme tanto?

¿Cómo puedes amarme tanto?
estoy vacío de resonancias y vibraciones
soy una mancha de vino en el smoking
soy una cama destendida y una camisa arrugada
soy una manzana podrida, y un cigarrillo fumado.

¿Cómo puedes amarme tanto?
No hay nada que valga la pena en mi,
ni los versos que pronunció cuando todos duermen
ni el amor de perro que tengo por ti,
ni el aire que guardo dentro de mis breves manos.

¿Cómo puedes amarme tanto?
Pareciera que no me miras con los ojos bien abiertos,
A mi que tengo cara de fiesta terminada,
A mi que lloro por llorar a veces,
a mi que lo he perdido todo, hasta a mi mismo,
y lo que no perdí fue porque nunca lo tuve.

¿Cómo puedes amarme tanto?
escucho el suave rumor de tu alma
cuando me miras, desnuda y azul,
como un bebé que acaba de nacer,
y entiendo todo lo que estás diciendo,
aunque no digas una sola palabra.

¿Cómo puedes amarme tanto?
¿Cómo puedo amarte tanto?
¿Cómo podemos amarnos tanto?

23 de Enero

”’Hoy es un día azul de primavera,
creo que moriré de poesía”

-Nicanor Parra

Se murió el poeta, cansado de amar
dejando viudas a las flores y a la luna.
Se murió con la sublime extrañeza
de haber vivido como nadie,
siguiendo siempre su camino
como un antiguo guerrero de luz,
soñando con hermosas tempestades.

Quiso vivir adentro de las bibliotecas
y eso no puede ser en estos días de hambre.
Habló en una asamblea sin permiso
estudió la caída de cada gota durante la lluvia
cantó por instinto como los pájaros,
y eso no, eso no puede ser.

Vivió discretamente, casi sin hacer ruido,
no dejo ni una huella en la tierra,
fue artesano y arte, la palabra propia,
sentado en una piedra ancestral
con una pipa entre los dientes,
buscando nuevas formas del alma.

Se murió el poeta, esperando en el puerto
un barco que nunca llegará.
La única palabra que hubiese querido decir
no pudo decirla nunca.
Jamás comprendió su voz misteriosa
Jamás abrió la última puerta,

Se murió el poeta.
Pero su palabra quedó viva.