El primer pájaro

Camino con tanta calma
en medio de la tempestad
que puedo escuchar cada gota caer, una a una,
del cielo al suelo, y de palmo a palmo.

Cierro los ojos para ver con el corazón.
Oigo el canto del primer pájaro.
Oigo el ruido de los autos lejanos.
Oigo el silbido de la eternidad.
Grito como un árbol. Lloro como una piedra.
Cientos de cuervos salen volando desde mi pecho.
hoy no me alcanzan las sombras
hoy me siento lúcido, y mi pensamiento es claro como un río,
y al otro lado del silencio escucho una voz que se aleja.
una voz que no es mía, una voz que no es de nadie.
una voz que canta desde el origen del universo.
y sana las heridas del espíritu con su tonada inasible.

Desde aquí miro un momento mi alma
atraído por el abismo que guarda mi pecho,
y abandonó la búsqueda constante de ser
y yazco en lo más profundo de mi mismo
entre el ascenso y la caída, triste y huyendo de la huida,
dándole forma y alma a esta luz extraña
que desde mi cuerpo emana involuntariamente.

Aquí no hay ninguna revelación de la conciencia
Nada que se parezca a la retórica del razonamiento
Nada sino el espíritu hablando a través de mi
y dejando el más sublime de los misterios al descubierto.

Y sigo caminando hacia ti
aunque cada vez estás más lejos
y sin darme cuenta camino alrededor
de unas ruinas circulares.
Y de pronto me encuentro contemplando
al individuo que era hace 2 minutos
cuando escuchaba autos lejanos
y tenía los ojos cerrados,
que cosa extraña es el tiempo,
cae como las hojas de los árboles en otoño
cae como un elefante cansado de recordar
cae como un paracaidista sin paracaídas
y nosotros lo miramos caer
como quien mira una guillotina a punto de cortarle la cabeza.

A donde quiera que miro solo hay anuncios.
un automóvil pasa apresurado, y otro, y otro más.
una mosca pasa volando quien sabe hacia dónde.
Desaparezco entre los edificios grises.
No hay nada que hacer ante la inflexible realidad,
solo me queda sentarme a esperar la mañana.

Y de pronto estoy parado frente al refrigerador
buscando una cerveza helada
y al otro instante me encuentro afuera en el patio
desesperado por los muros que me rodean
y después estoy en el trabajo sentado en la misma silla
contando los mismos números, y llenando las mismas papeletas,
y mordiéndome las uñas, y con la misma ansiedad,
y con más ganas de morir que nunca.
Pensando; ¿Esta es la vida que quiero llevar?
me da una extraña rabia por dentro de mí mismo
saber que me pagan dinero, pero yo les entrego mi tiempo que es más valioso
porque ese nunca regresa,
sigue su camino eternamente como un guerrero ancestral.
y de tanto que pienso me vuelvo irreal
y siento unas ganas de correr hasta caer muerto
y no soporto esta puta ansiedad que me consume por dentro.

Y voy perdido por las calles como un perro abandonado
y solo quiero correr y escapar de todo
y me siento tan solo que no estoy conmigo,
y de pronto te encuentro en medio de la tempestad
tan transparente y auténtica que ningún dialecto podría describirte
y siento unas ganas hermosas de reír y llorar
y vuelvo a ser el niño que jugaba solo a la pelota
sin ningún compromiso, y ninguna pretensión
entre las paredes de mi antiguo hogar.

Disco rayado

Y soy yo quien imagina lo que soy
pero ni yo, ni el individuo que imagino,
sabemos lo que somos. Y uno lejos del otro.
observamos al que vive sin pensar.
al que corre como un río. Y canta como si la vida
no fuese un disco rayado.

Y mientras acontece este suceso atemporal y metafísico
yo estoy escribiendo sobre esta mesa de madera
un trozo del mundo en que vivo. O soy.
y tal vez cuando leas este poema yo estaré muerto
pero sentirás mi presencia delante de ti
como si nunca me hubiera ido.

Y nuestras almas se reconocerán como dos amigos
que no se han visto durante años
y sentados sobre la misma piedra antigua
recibiremos por fin a la ausencia sin límite
de nosotros mismos.

Elegía

He muerto esta noche.
Tengo abiertas las heridas
y mi sangre corre y corre
a través de la banqueta fría.

He muerto esta noche.
Los vientos traicionan mi alma
y me llevan por cualquier lado
mis ojos son girasoles marchitos
y mi pecho es un nido sin pájaros.

He muerto esta noche.
Solo he venido a verte pasear una vez más
a través de esta calle oscura y fría
para amarte en silencio.

He muerto esta noche.
Cuanto me duele tener que irme así
sin haber encontrado jamás
la última palabra para mi primer poema.

He muerto esta noche.
Aquel pájaro ya no canta más.

Río de colores

Mis manos estan cansadas de dar a luz
Mi voz esta cayendo hacia el cénit
Y solo veo un paisaje a donde quiera que miro
De ciudad solitaria, y de camión con muertos.

Mi carne se hace aire al anochecer
Mis sueños han dejado una semilla
Es inútil que mi río fluya en todos los colores
Si fue leyenda para ti, eso es suficiente.

Somos dos amantes que se miran al despertar
Somos dos amantes que corren en el cielo
Y se acarician el uno al otro hasta volverse reales
Y se sueñan el uno al otro acostados sobre el viento.

Quiero tocar tu voz que pronuncia luz
Quiero abrazarte y no soltarte nunca
Y habitar en el espacio entre nuestras miradas
Y fotografiar tu sonrisa que acaricia el corazón del mundo.

Estamos cerca a pesar de la distancia
Estamos cerca en estos versos que escribo
Enraizados, inmarchitables, como la poesía y la música
Y como tus ojos que escapan del olvido.