El sufrimiento de cristo

¿Por qué cristo sufre tanto en esa cruz?
¿Quién signo su destino tan cruelmente?
Ya no quiero ver a cristo sangrante en las iglesias
quiero verlo sonreir alegremente.

Plegaria

En mi noche de cristo abandonado
tuve una plegaria transparente
pero la guarde en mi absurda humanidad
y el amor fue un lirio cortado de una laguna
no quiero para mi ninguna desgracia
no quiero que un árbol eche raíz en mi tumba
de cementerio florido, de muertos despiertos
aterrado, muriéndose de pena.
¡No! no puede ser posible que solo haya nacido para morir
y escuchar el canto de los pajaros
que se están muriendo lentamente igual que yo,
no puede ser posible que solo haya nacido para pensar
en la muerte y en la vida y en el más allá
sin ser capaz de encontrar una sola respuesta,
me niego a aceptar mi destino
y si no nací para ser el poeta del siglo
entonces volveré a nacer
hasta encontrar un nuevo color
que sea digno de recordar en esta era de olvido.

Inalámbrico

Mis versos nacen solos,
desde el espíritu, inalámbricos e inconexos,
y yo nazco en ellos,
ya ningún lápiz dibuja en la memoria,
la eternidad esta en pausa
una aplicación para esto
otra aplicación para aquello
y todo va cayendo a través de los siglos
suena el teléfono
es preciso contestarlo
quizás otra vez sea el silencio
con un relato hermoso
que provoque la risa divina
del pequeño dios que juega dormido
¿Hasta cuando podré callar?
¿Hasta cuando habré dicho todo?
¿Porqué esta voz grita dentro de mi?
Siento que el pecho me va a explotar
ya no se como transmutar esta esencia
que se rompe en paisajes, aromas, y sonidos
me voy yendo lentamente de la vida
y no he dejado nada más que dolor
es tiempo de llorar y llorar
como solía hacerlo Jose Alfredo
con un llanto tan fuerte
que rompa el encierro de nuestros cuerpos

Tormenta de girasoles

Sobre mi corazón florecen hierbas frutales
me siento embriagado de tanto amor.

La luz que brota desde tus manos limpias
envuelve mi corazón de carbón

Estás más allá de todo. Del pan y la vida
y del idioma y de la fragancia y de ti
llegas, oscura y pura, abstracta y preciosa
y tu voz alegra el aire como un canto
en una primavera desolada y lluviosa.

¿Qué sería yo sin tu alma de diamante?
¿Qué sería yo sin el calor de tu memoria?
¿Qué sería yo sin tus ojos de luciérnaga?
solo sería una chispa azul
que se desvanece en esta tormenta de girasoles.