Noche fría


En esta noche fría.
el inexorable destino se hizo
aire,
las palabras se convirtieron
en pájaros,
y las almas fluyeron como
ríos cristalinos.

En esta noche fría.
mi espíritu se convirtió en
polvo
y una lagrima del invierno
cayó.

En esta noche fría.
Encontré un cadáver
en la tumba de mi pecho,
y el muerto
era yo.

 

Jaime Jordán Chávez Ordóñez

Edén

Los ángeles del edén
arpegian escalas desconocidas en sus harpas celestiales,
y los dulces querubines
pintan auroras boreales  con sus pinceles de luz.

Mariposas de infinitos colores
cubren el cielo,
enormes lirios y girasoles
florecen en el prado.

Y un hombre llora desesperado
¡Dios mío! ¿Que hago ahora, si ya estoy en el edén?

Los secretos

Solo hay armonía a mi alrededor
¿a caso dios habrá muerto en mi?

ya no persigo las huellas de nadie
el camino se hace a cada paso mío,

La eternidad cae sobre mis manos
como la hoja de un árbol purpura,

y mis versos fluorescentes y obscuros
son únicos en este jardín marchito,

yo soy el poeta que vino a decir
los secretos que nunca fueron dichos.

Nada

 

Nunca podrás ser libre,
no volarás, ni trascenderás,
aunque los astros más brillantes
dibujen tu nombre en el vacío.
La vida así lo ordena.
Solo naciste para morir en el suspiro cosmico
de este infinito absurdo.
Por más lucidas y sensatas que sean tus ideas
nunca serán eternas.

Nada… Nada te pertenece en esta vida
que no es más que una perpetua agonía
No eres dueño ni de tu cuerpo
¡Nada! ¡Nada te pertenece!
de todo haces nada, y esa nada
es lo que eres.

 

Jaime Jordán Chávez Ordóñez